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Puedes haber ganado confianza, haber soltado el pasado, y haber cambiado tu forma de anticipar lo que va a pasar.
Pero si al subir al escenario tu mente empieza a pensar quién te está mirando, todo se cae.
-Se rompe la concentración.
-Se tensa el cuerpo.
-Se cuela el juicio.
Esa sensación de estar siendo observado.
De que alguien va a ver tu fallo antes que tú.
Y lo peor es que nadie habla de esto.
Ni siquiera los libros "especializados".
Pero este cliente lo tenía claro:
"Cuando hay colegas en el público, me cambia todo"
A otros músicos les pasa con desconocidos. A otros incluso si alguien les podría oir desde el aula de al lado.
Y puede parecer lógico:
“Les conozco! Seguro que me están juzgando"
Y puede que sí.
Pero lo seguro es que la sensación de ser juzgado no viene de fuera.
Viene de dentro de ti.
¿Y de dónde sale esa reacción?
No eres un paranoico.
Es que tu mente ha sido programada para reaccionar así.
- Clase a clase, ensayo a ensayo.
- Con profesores más atentos a tus fallos que a tu progreso.
- Con compañeros que miraban más para criticar que para aplaudir.
Así aprendió tu mente a protegerse, a estar en guardia.
A ver el escenario como una amenaza.
La trampa mental: no es lo difícil, es lo expuesto
Y aquí apareción un gran punto de inflexión para este músico: No era que el solo fuera difícil.
Era que se sentía expuesto.
Este músico tocaba más cómodo tocando tuttis que solos (aunque fueran sencillos).
Porque en los tuttis no se sentía expuesto.
Porque sentía todos los ojos clavados en él.
Eso confirma lo que el cliente ya sospechaba: que no era un tema de dificultad, sino de imagenes en su mente.
Imagenes de caras de desaprobación.
Voces internas que decían: “Están esperando a que falles.”
El cambio: reprogramar la representación interna
Primero, identificamos las películas mentales que le creaban ese agobio:
● Imágenes internas del público con gesto de "a ver si fallas".
● Pensamientos internos tipo “me están evaluando”.
● Tensión al imaginar a ciertos músicos ahí cerca.
Una vez detectadas, no las analizamos.
Las cambiamos.
Esto no es otro análisis eterno. Es acción.
Usamos una técnica específica, basada en el trabajo de Bandler y Grinder (1975) y de submodalidades (Andreas, 1989), para neutralizar la carga emocional.
Pero no bastaba con borrar.
Había que sustituir.
Buscamos una situación real donde este músico sí se sentía tranquilo, incluso con gente alrededor.
En este caso la encontramos rápido: tocar tuttis.
Ahí ni sentía juzgado, ni se sentía observado.
Solo hacía música.
Libre. Tranquilo.
Perfecto.
Cogimos esa sensación, y la pegamos al momento de tocar un solo.
Como un “copiar y pegar”, con el que su mente aprendió a asociar la sensacion de arropado donde antes solo había alerta.
El resultado:
Ya no le afectaba el público.
Ahora al pensar en un solo no le apretaba el pecho.
-No se le revolvía el estómago.
-No sentía la mirada del juicio.
-No forzó la calma, la sintió.
Y lo mejor: se convirtió en automática.
Una autopista nueva mental en su cabeza (Doidge, 2007)
Sin necesidad de control consciente.
Y entonces, dijo algo que antes le habría parecido ciencia ficción:
“Mejor que vengan los que saben.”
Y no lo dijo con vertigo. Lo dijo con naturalidad.
¿Y esto qué cambió en su día a día?
En el siguiente concierto, con músicos conocidos en el publico, se marcó un solo de esos que no se olvidan.
Salió con una sonrisa. Y dijo:
“¡Vaya pedazo de solo que me he marcado!”
Hicimos seguimiento durante varias semanas.
¿El resultado? El cambio permanece.
Porque esto no es suerte. Es reprogramación emocional.
Y cuando alguien experimenta un cambio real, su capacidad para manejar desafíos en el escenario aumenta(Bandura, 1997), y su confianza sube, y se queda ahí.
Algo cambió para siempre.
Ya no tocaba para salir del paso.
Empezaban a aparecer momentos de expresión auténtica.
De esos en los que no tocas para el público, ni contra los nervios.
Tocas para ti.
Y eso fue el inicio de otra etapa.
Una que meses antes, él mismo llamaba “un milagro.”
2025 © La Mente del Músico
Jesús María Leizaola 12, 48640 Vizcaya
La información, contenido y servicios incluidos en esta web ni son ni han de ser considerados como diagnóstico o tratamiento clínico ni medico de enfermedades mentales ni de ningún otro tipo, sino herramientas de desarrollo personal y entrenamiento de mentalidad. Si usted sospecha que padece una enfermedad mental o ha sido diagnosticado de ello, le sugerimos a que acuda a un profesional clínico de salud mental, siendo en todo caso la responsabilidad de usted el hacerlo.
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