Eliminar el efecto del pasado

“No puedes ver tu reflejo en agua agitada”
- Metafora tradicional tibetana

No es que un músico sea una persona negativa.

Es que si ha vivido situaciones de nervios o fallos, su mente las guarda. 
Y a veces te las recuerda justo en el peor momento.

Esto no es una suposición: La mente usa recuerdos para interpretar el presente y anticipar el futuro (LeDoux, 1996).

Este cliente no tenía traumas extremos.
No se despertaba por la noche sudado y gritando.

Pero cuando se exponía, su mente no partía de cero. Partía de aquello que alguna vez le pasó.

Otras veces, se castigaba recordando errores, sintiéndose culpable, avergonzado.

A veces intentaba olvidarlos, o fingía que ya estaban superados.

Pero seguían ahí, como un eco.

El cliente llegó a pensar que su situación venía de su historia personal. De la exigencia que vivió desde pequeño.

De algo que no se podía cambiar.

Pero aquí viene el punto clave:

El pasado no se puede cambiar. Pero sí cómo te afecta,

Por eso limpiar emocionalmente el pasado no es opcional: es la base para dejar de repetir sensaciones que no son útiles.

El error de buscar el “origen”

Muchas personas piensan que para trabajar la mentalidad hay que abrirse en canal, y cruzar un largo y tortuoso camino hacia el pasado en busca de un supuesto origen. Terapia, análisis, o similar.

Pero entender no es transformar.

Entender por qué te duele una muela no te quita el dolor. Saber por qué una nota está desafinada no sirve para nada si luego no sabes cómo afinarla.

Queremos cambios, no parálisis por análisis.


El trabajo con la experiencia emocional

En esta fase del proceso, el primer paso fue identificar y escoger el recuerdo de nervios o miedo escénico más intenso de este cliente.

Uno que aún le generaba malestar al recordarlo.

Y no, no tuvo que contarlo.
Ni revivirlo.
Ni revolver emociones.

En lugar de eso, se guió al cliente con una técnica del Dr. Bandler & J.Grinder (1975), diseñada para romper la conexión automática entre recuerdo y emoción.

Resultado 

Tras acabar, podía recordar el recuerdo, pero ya no le hacía sentir mal. Se convirtió en un recuerdo neutro.

El cliente se sorprendió grátamente, pero le esperaba aún lo mejor.

Porque no solo cambió ese recuerdo.

Otros recuerdos similares también se desactivaron.

Pero no es por magia. Sino porque la mente funciona en red. 

Antes, un recuerdo malo manchaba otros momentos. Ahora su mente hace lo mismo, pero al  revés:  Limpiando un recuerdo, limpiamos todos.

Es como cuando apilas varias piedras, y luego quitas la de abajo, la que sostiene todo el equilibrio.
Se caen todas.

Por eso elegimos ese recuerdo con este cliente. No fue al azar. Lo escogimos buscando este efecto. 


¿Y si vuelve?

Buena pregunta. El cliente era escéptico, y tenía todo el derecho a serlo.

Durante las semanas y meses siguientes, se hicieron comprobaciones. Se le pidió que evocara aquel recuerdo. Y sí, lo recordaba.

Pero sin nudo ni tensión.

El clic seguía ahi.

“Me he quitado un peso. Siento silencio por dentro.”

Es lo que se llama cambio generativo (Wilson & Roland, 2002) y confirma una vez más que la mente no necesita tiempo. Necesita dirección.

Cuando la mente cambia, cambia.

Y cuando cambia bien, cambia para quedarse.


¿Y cómo se nota esto en el día a día?

El cliente se sentía más tranquilo.

Porque neutralizar ciertos recuerdos reduce significativamente el miedo escénico y mejora la respuesta emocional ante el público (Wilson & Roland, 2002).

Con una confianza más sólida.

Como si algo se hubiese silenciado.

No se trata de borrar el pasado, sino de que no se cuele por detrás en tu concierto.

Y eso es libertad.

Ahora tocaba el siguiente paso, en el que solucionamos algo que duraba más que las propias actuaciones.

2025 © La Mente del Músico

​Jesús María Leizaola 12, 48640 Vizcaya

La información, contenido y servicios incluidos en esta web ni son ni han de ser considerados como diagnóstico o tratamiento clínico ni medico de enfermedades mentales ni de ningún otro tipo, sino herramientas de desarrollo personal y entrenamiento de mentalidad. Si usted sospecha que padece una enfermedad mental o ha sido diagnosticado de ello, le sugerimos a que acuda a un profesional clínico de salud mental, siendo en todo caso la responsabilidad de usted el hacerlo.

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